Sede Canónica

Parroquia del Sagrario de la Santa Cruz

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La Catedral Vieja de Cádiz o Iglesia de Santa Cruz es una construcción que data de los años 1262 – 1263. Esta Catedral fue edificada por orden del rey Alfonso X de Castilla, El Sabio. El cuerpo de la iglesia de Santa Cruz era de tres naves y las capillas, pocas y estrechas, construidas a partir del último tercio del siglo XV. La cubierta fue sustituida por otra suntuosa, de alerce, reinando Fernando el Católico, razón por la cual se pusieron las armas reales en la iglesia, hoy colocadas en la fachada. La Catedral Vieja medieval era de estilo gótico con cubierta de alfarje.

Entre los años 1561 y 1596 se realizaron obras de restauración y ampliación anualmente de las que se destacan las realizadas en el trienio 1571 – 1573 promovidas por el obispo García de Haro. En la cabecera del tempo se sustituyeron las pilastras gruesas por otras delgadas y se trasladó el coro al altar mayor con lo que ganó espacio la catedral.

Fue en el año 1596 cuando el almirante Charles Howard y Robert Devereux, 2º conde de Essex, ordenaron a su escuadra atacar e invadir Cádiz. En este ataque prendieron fuego a las cubiertas de madera de las naves de la catedral; se perdió el coro, los retablos, las pinturas e imágenes, desaparecieron las rejas de hierro, las campanas y el pavimento quedó inservible al ser removido en busca de tesoros. Algo se había salvado; los muros exteriores y las capillas abovedadas que durante el siglo XVI se habían ido erigiendo. En seguida se inició la restauración del templo.

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García de Haro ofreció el mismo año del incendio 6.000 ducados para las obras de reconstrucción y el deán y cabildo se dirigieron al rey, a la Cámara de Castilla, a la Congregación de las Iglesias de España y a otros personajes influyentes solicitando ayuda para la reconstrucción pero eran malos momentos ya que Felipe II padecía y murió en 1598. En ese mismo año se estaba cubriendo la iglesia con los escasos recursos de que podían disponer el obispo y el cabildo. En 1599, cuando se acabaron los fondos, Felipe III concedió 2.381.041 maravedíes del subsidio con la condición de que el obispo, el cabildo eclesiástico y la ciudad se obligaran a dar otras dos terceras partes par la obra. Los años 16oo a 1602 fueron de gran actividad y el día 15 de junio de este último año, fiesta del Corpus Christi, pudo reanudarse el culto en el tempo catedralicio, pero todavía sin el decoro de la primera iglesia de la diócesis. Finalmente fue restaurada por Ginés Martín de Aranda, maestro mayor de las fábricas del obispado, aunque anteriormente se encomendaron a Cristóbal Rojas encargado de las obras militares de la ciudad.

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La Catedral Vieja es una planta rectangular. La cubierta está sostenida por columnas de orden toscano, alineadas desde la capilla mayor hasta los pies de la iglesia en dos filas que dividen entre sí las tres naves. Sobre aquéllas y los muros laterales se apoyan los arcos peraltados de medio punto, que sostienen bóvedas esquifadas y trasdosadas de ladrillo, orientadas a lo ancho del templo en la nave central y a lo largo en las laterales. Por encima de los arcos de ingreso de las capillas de las naves menores corre en toda la iglesia una cornisa, adquiere el perfil de adosado para sostener los arcos correspondientes y tiene una repisa que sustituye el fuste. Las columnas, los arcos y la cornisa son de cantería de piedra ostionera.
Las capillas del falso transepto disponen de bóvedas de medio cañón desde su apertura hasta el fondo de las mismas, trasdosadas y de cantería. Las capillas menores se cubren con bóvedas vaídas, siendo algunas de aristas e iluminándose con linterna.
Las bóvedas aparecen exteriormente decoradas con ladrillos vidriados de colores diferentes formando dibujos geométricos. En algunas se intercalan olambres entre los ladrillos vidriados.
Detrás de la capilla mayor está la sacristía alta, cubierta de artesonado de vigas de madera sostenidas por ménsulas; sobre ella y con iguales dimensiones, el antecabildo, cubierto con bóveda esquifada y trasdosado, decorada exteriormente también con ladrillos vidriados. A través de una escalera de tres peldaños se pasa de la sacristía alta a la baja, cubierta con artesonado de vigas sostenidas por ménsulas; sobre ella está el cabildo, cubierto a su vez con bóveda esquifada de adornos geométricos y tejado a cuatro aguas.
Detrás de la sacristía baja se construyó en el siglo XVII la capilla de las reliquias, de planta elíptica y cubierta con cúpula trasdosada.

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El campanario está separado de la iglesia por un pasillo. A la altura de la azotea adquiere planta cuadrangular alargada. En sus cuatro costados se abren arcos. La torre de Santa Cruz remata en capitel cubierto con ladrillos vidriados y cruz. El campanario está construido en el siglo XV. Se encuentra constituido en sus dos primeras plantas por un núcleo de escaleras, comunicándose en tercera planta con la casa de la Contaduría (futura sede del museo catedralicio).

Del conjunto monumental de la Catedral Vieja se destaca la capilla del sagrario (se la conoce hoy por el «Torreón»), de planta cuadrada y cubierta con falsa cúpula encamonada de madera. Es de casi doble altura que la iglesia. Al exterior aparece cubierta con azotea de alto pretil sostenido por cornisa corrida y adornada con ménsulas y rosetones. El «Torreón» fue construido como capilla con salida independiente sin tener que interferir al culto catedralicio; fue terminado en 1692 pero reformado con el siglo XVIII por el arquitecto Torcuato Cayón de la Vega.

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La iglesia carece de adornos exteriores. Dispone de dos puertas de acceso, una a los pies de la iglesia y la otra en la fachada que mira a la plaza. Las ventanas tienen marco de piedra ostionera y se abren en los cuatro costados del templo.
La obra del retablo del altar mayor es de Alejandro de Saavedra. En el gran camarín central de la capilla mayor se encuentra una imagen de la Inmaculada Concepción. Es obra de Domenico Giscardi, quien trabajó en Cádiz en el siglo XVIII, procede de la capilla del sagrario (Torreón) donde ocupaba el centro de las celebraciones sacramentales. De gran belleza, se rodea de pequeñas hornacinas con esculturas de los doce apóstoles, ocupando el tabernáculo y trono de ébano y plata.

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Al lado izquierdo del transepto de la Iglesia se encuentra la Capilla de los Genoveses. Fue construida por la colonia genovesa residente, como lugar de culto y de actividades sociales. Es obra de los escultores Tomaso y Giovanni Orsolino, y fue terminada en 1671. Realizada en mármol, se ordena mediante pilastras de orden compuesto y columnas salomónicas pareadas. En su calle central acoge una figura de la Virgen del Rosario de los Milagros, de alabastro policromado y formas manieristas. Sobre ella, un Cristo crucificado acompañado de la Virgen María y San Juan. En el ático se ubica la figura de Dios. A la izquierda del altar mayor se puede ver un escudo antiguo de Guipuzcoa.
A la derecha del altar mayor encontramos un escudo de Vizcaya en la desaparecida Capilla de los Vizcaínos.

Las necesidades de la ciudad cambiaron y era necesaria una Catedral más grande. Fue entonces cuando se ordenó la construcción de la nueva. La nueva Catedral no se inauguró hasta 1838 por problemas de financiación, así que la catedral vieja pasó a ser Sagrario de la nueva, asimismo el torreón perdió su función original para pasar a un segundo plano.